¿Te has preguntado por qué la publicidad te rastrea en internet?

Seguro lo has notado, la publicidad te sigue hasta el cansancio cuando navegas en internet.

¿Por qué ocurre?

La respuesta la encontramos en la técnica de mercadotecnia denominada ‘remarketing’ o ‘retargeting’. Se utiliza para mostrar en otras páginas web, mediante un sistema de ‘tracking’ o rastreo, anuncios a un usuario que ha abandonado la página anterior. Su objetivo es volver a impactar sobre un internauta que ha mostrado interés por una marca, producto o servicio.

Si el ‘remarketing’ y el ‘retargeting’ son las técnicas para llevar a cabo el impacto en los usuarios, las ‘cookies’ –y otras tecnologías similares– son la herramienta para realizar el rastreo de nuestra navegación por la Red.

Estas ‘cookies’ no son las tan queridas galletas de la abuela, sino unos archivos informáticos que se instalan o anclan en nuestros navegadores cuando visitamos una página web, para poder marcarnos, contarnos, seguirnos, clasificarnos y medir lo que hacemos. De esta manera, una vez marcados, es fácil pedir a otros sitios web que muestren un anuncio concreto a los usuarios que lleven una determinada marca en su navegador o dispositivo.

Como dato curioso, se estima que un consumidor medio recibe cada día cerca de 5 mil impactos diarios de anuncios y, sin embargo, el porcentaje de los que recordamos es mínimo.

Bloquear los anuncios

Como consecuencia del incremento publicitario, especialmente de algunos formatos muy intrusivos y molestos, muchos usuarios han optado por el uso de bloqueadores de anuncios.

Estas extensiones del navegador son configurables, pero por defecto bloquean todos los anuncios, sean intrusivos o no, afectando así a la mayor parte de los medios digitales, que necesitan de los ingresos publicitarios para poder mantener un modelo de negocio sin coste para el usuario.

Algunos medios digitales se han visto obligados a emprender diferentes medidas como impedir el acceso al contenido hasta que el usuario deshabilite el ‘adblocker’, o establecer una cuota o suscripción para poder acceder al sitio web.

Pero la cosa puede complicarse para los medios ‘online’. De acuerdo con nuestra legislación actual, se permite que los sitios web puedan introducirnos ‘cookies’, siempre que se haya facilitado información clara y completa sobre su utilización y se haya obtenido el consentimiento del usuario.

Actualmente el Parlamento Europeo está considerando imponer la obligación de obtener el consentimiento expreso a los navegadores para que las webs puedan instalar ‘cookies’. En la práctica, esto podría privar a los medios ‘online’ de la posibilidad de utilizar ‘cookies’ y otras tecnologías similares, haciendo más difícil adaptar la publicidad a los usuarios.

A priori, esta medida puede parecer benéfica para el consumidor, ya que su privacidad en Internet estaría más protegida. Sin embargo, los medios digitales abiertos están financiados por publicidad, y si los ingresos disminuyen, se verán obligados a buscar otros modelos de negocio, cerrar contenidos bajo registro o cobrar suscripciones.

Quizás el que nos persigan publicitariamente por Internet es un mal menor, frente a la limitación en el uso o disfrute de contenidos. Al fin y al cabo, todo tiene un precio.