China y el Vaticano a punto de sellar acuerdo histórico

El régimen comunista de China y el Vaticano podrían alcanzar de aquí al sábado, la víspera de Pascua, un acuerdo histórico sobre el nombramiento de obispos luego de casi siete décadas de frialdad en las relaciones diplomáticas.
Los difíciles vínculos relanzados hace tres años por iniciativa del papa Francisco, que querría viajar algún día a China, podrían concluirse de aquí al sábado, afirmó un responsable de la Iglesia afín al régimen comunista, citado el jueves por la prensa oficial.

Desde 1951 el Vaticano y China, con 12 millones de católicos, no tienen relaciones diplomáticas y actualmente conviven dos iglesias: una ‘patriótica’ dirigida por el régimen y una ‘clandestina’ que obedece al Papa.
La Iglesia Católica y Pekín discrepan sobre el nombramiento de los obispos.
Las negociaciones iniciadas sobre el tema “están en el último tramo”, declaró el secretario general de la Conferencia de obispos de China, Guo Jincai, según el periódico Global Times.
“Si todo va bien, el acuerdo podría firmarse a fin de mes”, es decir a más tardar el sábado, agregó.

Según las informaciones del periódico católico francés La Croix, publicadas el lunes, una delegación china llegará a Roma la semana próxima.
El portavoz de la diplomacia china, Lu Kang, se limitó a decir el lunes que Pekín “siempre es sincero en su voluntad de mejorar las relaciones con el Vaticano”.
Ninguna de las dos partes reveló el contenido del acuerdo en preparación, pero consistiría para el Vaticano en reconocer a siete obispos nombrados por el régimen sin el aval de la Santa Sede, con la esperanza que a cambio Pekín admita la autoridad del Papa sobre los católicos del país, indicó el mes pasado a AFP una fuente cercana a las negociaciones.

Según un experto citado por el diario, Pekín espera del Vaticano que reconozca oficialmente a los siete obispos.
Saber si el Papa reconoce simplemente su título o si les confiere una verdadera autoridad en sus diócesis “tiene mucha importancia”, según Wang Meixiu, investigador de la Academia china de ciencias sociales, citado por Global Times.
En China hay unos 80 obispos, de los cuales dos tercios son reconocidos por el Vaticano y Pekín. 17 son sólo reconocidos por la Santa Sede.
Algunos católicos se oponen al compromiso en preparación y denuncian las trabas en China a la libertad de culto.
Testigo de esta represión, un obispo de la Iglesia ‘clandestina’ fue detenido el lunes en el sureste del país. Las autoridades lo retuvieron durante 24 horas. El caso del obispo, Vincent Guo Xijin, está en el centro de las negociaciones entre la Santa Sede y Pekín.

El Papa le había pedido que cediera su lugar a un obispo nombrado por Pekín, lo que formaría parte del acuerdo que está siendo negociado.
“Este fin de semana la Iglesia va a celebrar la Pascua. Sería tristemente irónico asistir en esta ocasión a la conclusión de un acuerdo desfavorable a los católicos chinos que practican la verdadera fe”, advirtió Eric Lai, que firmó una carta abierta publicada el mes pasado junto otros practicantes, en su mayoría oriundos de Hong Kong.
“De momento sigo sin distinguir alguna voluntad del gobierno chino de dejar de controlar la religión”, declaró a la AFP.
El acuerdo en negociación no abordaría la espinosa cuestión de las relaciones diplomáticas. La Santa Sede podría continuar manteniendo relaciones oficiales con Taiwán y abrir al mismo tiempo una “oficina de enlace”, pronostica Francesco Sisci, investigador de la Universidad del Pueblo de Pekín.
“En teoría eso debería ser suficiente para permitir una visita del Papa” a China, dijo.