Sánchez tumba a Rajoy: es elegido nuevo presidente

El socialista Pedro Sánchez ganó este viernes la moción de censura contra Mariano Rajoy y fue elegido presidente de España, por lo que mañana sábado toma posesión de su cargo ante el rey Felipe VI.

Sánchez llega al poder con el apoyo de ocho partidos de ideología distinta, unidos sólo por la reprobación a las prácticas corruptas del Partido Popular (PP) de Rajoy. Al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se sumaron en la moción la izquierda de Podemos y Compromís, Nueva Canarias, los independentistas catalanes de Esquerra Republicana y PDeCAT, y los nacionalistas vascos del PNV y Bildu, para sumar 180 votos contra los 169 del PP y Ciudadanos.

Sánchez admitió la “enorme dificultad” de gobernar esta sopa de letras, pero defendió la decisión de revocar a Rajoy, en un momento de rechazo social ante las últimas sentencias judiciales por casos de corrupción en las filas conservadoras.

“La crisis institucional ha sido resuelta por los trámites legítimos que prevé la Constitución”, dijo Sánchez, quien anunció su intención de formar un gobierno monocolor con los 84 diputados socialistas y varios pactos.

Rajoy no se presentó en el debate de su remoción hasta el último momento, como tampoco estuvo el jueves por la tarde, cuando se ausentó siete horas en un restaurante. Una vez en el Parlamento, se limitó a subir a la tribuna para reconocer su derrota: “La moción de censura saldrá adelante y Sánchez será presidente. Quiero ser el primero en felicitarle. Como demócrata aceptaré el resultado de esta votación. Ha sido un honor ser presidente y ha sido un honor dejar una España mejor que la que encontré”.

El PP deja el poder, pero seguirá siendo el partido con más diputados en el Congreso (137), tiene mayoría en el Senado y controla las mesas que tramitan las leyes. A esta firme oposición se le añaden las otras dos a las que deberá enfrentarse el PSOE: la del partido liberal Ciudadanos, favoritos en las encuestas y deseoso de forzar un adelanto electoral, y la de sus propios socios en la moción, que intentarán aprovechar la debilidad de Sánchez para lograr beneficios.

Esta inestabilidad puede afectar a la gestión de la crisis independentista de Cataluña, región donde este sábado toma posesión el nuevo gobierno.

Dos partidos que apoyaron a Sánchez (ERC y PDeCAT) tienen a políticos encarcelados o huidos por un proceso penal que el PSOE nunca criticó. Sánchez les ha ofrecido “diálogo” siempre que respeten la Constitución. El presidente regional de Cataluña, el independentista Joaquim Torra, pidió al mandatario español que dé pasos y asuma “riesgos”, y le urgió a abrir una negociación “de gobierno a gobierno”.

En política económica, Sánchez tendrá las manos atadas y deberá gobernar con los presupuestos que acaba de aprobar el PP con Ciudadanos y el PNV, porque así se lo prometió Sánchez a los nacionalistas vascos, muy beneficiados por esas cuentas.

La Unión Europea (UE) y Estados Unidos dieron ayer un voto de confianza a Sánchez. El presidente de EU, Donald Trump, espera “construir” una relación con Sánchez y “confirmar su apoyo a una España fuerte y unida”, indicaron fuentes de la Casa Blanca. El gobierno alemán confió en que tras la llegada de Sánchez a la jefatura del Ejecutivo español se mantenga la “estrecha y confiada” colaboración bilateral entre los dos países, así como la “amistad” entre ellos.

Sánchez aseguró durante la moción de censura que convocará elecciones tras “estabilizar el país”, pero no se comprometió a ninguna fecha. La Legislatura termina en 2020.

El que queda en shock es el PP. Tras siete años en el poder, más de 500 cargos van a perder su trabajo por sorpresa en un fin de semana. Las primeras previsiones son que Rajoy ejerza de jefe de la oposición para eclipsar a Albert Rivera, líder de Ciudadanos, pero crecen las voces en el PP que piden un cambio de líder y de etapa.

El traspaso de poderes se presenta complicado. En el último cambio de presidente, en 2011, entre el socialista Zapatero y Rajoy, el proceso se alargó un mes. La transición ahora deberá ser de urgencia, al igual que la mudanza de Rajoy de su residencia oficial en el Palacio de la Moncloa.